Agustín de Iturbide
La Guerra de Independencia de México duró once años y distaba mucho de ser un movimiento homogéneo. Su propósito inicial era apoyar el regreso de Fernando VII como rey de España contra la invasión francesa. Al poco tiempo la lucha pasó a ser una guerra de guerrillas confinada a las montañas del sur hasta que Agustín de Iturbide pactó una alianza en el marco de la reforma liberal en España que puso fin a la guerra el 27 de septiembre de 1821, aunque España no la reconoció formalmente hasta el 28 de Diciembre de 1836.[
Pero fue hasta después de consumarse la independencia de México que por medio del Plan de las Tres Garantías, la forma acordada de organización de la naciente nación fue la monarquía, por lo que se fundó el así llamado Primer Imperio Mexicano, a la cabeza del cual queda el General Agustín de Iturbide, el cual duró de 1821 a 1823.
El 18 de mayo de 1822, al grito de "¡Viva Agustín I, emperador de México!" el caudillo se hizo del poder con la anuencia del Congreso: 67 diputados votaron a favor de su coronación y tan sólo 17 lo hicieron en contra. Para ellos era preferible un emperador "mexicano" a uno borbón.
]El ex virreinato español pasó a ser una monarquía constitucional moderada llamada Imperio Mexicano. El Plan de Iguala, proclamado por Don Agustín de Iturbide amparaba tres garantías: la independencia de México, la conservación de la religión católica, y la unión de todos los habitantes de la Nueva España, refiriéndose a los mexicanos y españoles. Este plan no cambió la situación social del país, sólo la política, dando más poder a los criollos y a los mexicanos, pero invitaban a un monarca europeo a tomar el trono del Imperio Mexicano. Ningún monarca lo quería hacer, ya que querían evitar conflictos con España. El único que se atrevió fue Agustín de Iturbide y es por eso que fue proclamado emperador de México.
A este imperio se sumaron los también recién independizados estados centroamericanos, por lo que geográficamente es en este período cuando el territorio mexicano alcanza su máxima extensión geográfica: más de cinco millones de kilómetros cuadrados, desde el estado de Oregón al norte hasta la frontera de Costa Rica y Panamá en el sur.
Pero su mandato no fue fácil, ya que no todos estaban a su favor, por ejemplo Fray Servando Teresa de Mier, un ardiente republicano, se unió al congreso para conspirar contra Iturbide. Ante estos hechos, Iturbide disolvió el Congreso y lo sustituyó por una Junta Nacional Instituyente, formada por los diputados que le eran fieles.
El gobierno de Iturbide, sin un plan económico, duró sólo nueve meses, y la rebelión republicana amparada por el Plan de Casa Mata tomaría el poder, instaurando el sistema republicano federal en México en 1824, dando fin al Primer Imperio, y el inicio de la Primera República Federal.
Disolución
En febrero de 1823, mediante el Plan de Casa Mata liderado por Antonio López de Santa Anna, se produjo una rebelión, también sustentada por Vicente Guerrero, quien había apoyado la coronación de Don Agustín.
Lo que ellos exigían era que el Congreso fuera reinstalado, el Imperio de Agustín I anulado, y que en vez de una monarquía fuera una República, sistema que logró implementarse en 1824.
Se logró el Golpe de Estado y el mandato de Iturbide finalizó nueve meses más tarde, cuando Iturbide abdica a la corona en el Congreso el 19 de marzo de 1823. De ahí partió hacia Europa el 11 de mayo.
Finalizada la etapa de Agustín I, Centroamérica se independizó de México e Iturbide fue acusado como traidor por el Congreso en abril de 1824. Algunas décadas después Maximiliano de Habsburgo fue nombrado emperador. Y como él y su esposa no podían tener niños, decidieron adoptar dos de los nietos de Iturbide, quienes fueron nombrados herederos y príncipes del Imperio Mexicano.

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